La Recepcionista Trucada del Gremio – Vol. 1, Cap. 1, Parte 1

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Capítulo Uno

La Sucursal Lunéville

(Parte 01)

 

 

—Ilya, buen trabajo hoy.
—Sí, igualmente.

Ria se acercó al mostrador desde la oficina.
Era una chica-bestia del tipo gato negro, difícilmente diferente a un humano aparte de sus orejas y cola. Su azulado cabello negro le llegaba hasta los hombros, saltando de aquí para allá. Una hermosa chica encantadora.

—Ilya, Lydia-san, número cinco, así que ¿podrías ir a la cocina?
—Entendido.

Número cinco significa que el horario de salida de la persona había llegado, número siete era para el baño, número diez era para criminales, etc.. En el gremio, se había vuelto una costumbre hablar diciendo números.
Por cierto, Lydia era la propietaria de un antiguo comedor d’hôte1. La sucursal hacía uso del sistema d’hôte  sin cambiarlo, pero Ilya utilizaba su habilidad para alterar un poco los condimentos.

Ilya dejó la recepción a cargo de Ria y se dirigió a la cocina.

—¿¡Ilya-chan está en la cocina!?
—¡Bastardos! ¿¡Escucharon eso!?
—¡¡¡Uooooooh!!!

Aun cuando escuchó los vítores detrás de ella, pretendió no darse cuenta y continuó.
Mientras se ponía un delantal y se lavaba las manos luego de entrar a la cocina, se encontró con Lydia saliendo de trabajar.Ilya se det
uvo y se inclinó respetuosamente.

—Muchas gracias por tu trabajo hoy.
—No son necesarias, fui contratada para eso, ¿no?

Lydia se rió alegremente junto con los trabajadores de la cocina.

—Siempre tan formal.
—¡Porque estoy agradecida de que estés aquí!
—¡En serio, en serio! ¡Originalmente fuiste tú quien me llevó a la bancarrota!
—¡¡Ajajajaja!!

Gracias a las risas superpuestas, el corazón de Ilya se puso un poco más cálido.

—¡Ilya! ¡Los pedidos!
—Ah, ¡ya!

En la cocina, una frenética voz podía ser escuchada viniendo de Rachelle, una camarera humana, en el comedor. Ilya corrió apuradamente a su estación de trabajo. La especie humana se extiende por a lo largo y ancho del mundo, familiarizándose con otras razas. Un nombre de raza genérico para aquellos que no tienen partes animales o los esqueletos extremos de los Enanos y similares.
Ingresando, Ilya se ubicó frente a las parrillas. Podía fácilmente ajustar la temperatura de forma precisa, gracias a la habilidad de [Apreciación], así como refinar la cantidad de condimentos utilizados.

—Ilya-chan, ¡estás muy animada en comparación a cómo eres en la recepción!
—Son esos sórdidos hombres, ¿¡no querrías tú también estar bañada en cumplidos!?
—¡Jajaja! ¡Dalo por cierto!

Mientras las esposas conversaban de esa manera, continuaba cocinando hábilmente. Incluso con la asistencia de su habilidad, Ilya era completamente derrotada por ellas en cuanto a habilidad.
«Ah~, quiero estar más con Ria».
Probablemente debido a que aún poseía sus memorias de antes de haber reencarnado, ella aún estaba completamente desinteresada en el sexo opuesto. Más bien, aprovechando el hecho de ser del mismo sexo, ella quería coquetear con Ria.
Sosteniendo tales deseos mundanos, forcejeó con el fuego durante cuatro horas.

 

 

—Postre helado de banana achocolatada, helado de vainilla, listo…
—Sí, sí~
—… Terminamos~

Ya era la hora de cierre del restaurante. En altas horas de la noche se convertía en un bar con nada más que aperitivos ligeros en el menú.
El cansancio físico no era para tanto, pero no había forma de lidiar con el agotamiento mental.

—Ilya, buen trabajo hoy.
—Ah, sí.

Frank, quien ahora se haría cargo de la cocina, se dirigió a Ilya. Como muchos humanos, tenía ojos azules y cabello castaño. Siempre vistiendo una sonrisa gentil, como un hermano mayor de confianza.
Los pueblerinos lo consideran como a un hombre de apariencia inocente, pero la realidad es diferente. Asumiendo la posición de gerente de una sucursal del gremio a la temprana edad de veinte, su estado y habilidades eran superiores a las de los caballeros del reino. Por encima de todo, era lo suficientemente influyente como para expulsar al gremio de ladrones que se había anidado en Lunéville. Esa era la naturaleza real del hombre llamado Frank.

—¿Ya has tomado tu descanso hoy?
—No, quería preparar la cocina para mañana.

Aunque Ilya usaba lenguaje cortés al hablar con todos, con él lo usaba para demostrar sinceridad.
Debía a Frank una deuda de gratitud. Él era superior a ella.

—¿Así es? Como siempre, gracias.
—No…

«Gracias». Siempre era atacada por la culpa al escuchar esas palabras.
Ilya, en su propio estado, su nivel de encanto, el cual es categorizado como un sub-estado, era 9 999.
El efecto era tremendo, con activación continua, intensidad de rango S, e inmunidad a ser resistido. A aquellos que hayan visto al poseedor, aquellos que se encontraban viendo al poseedor, aquellos que escucharan la voz del poseedor; todos tendrían sus mentes interferidas, convirtiéndolos en esclavos.
Ya que el efecto no podía ser voluntariamente apagado, podía ser llamado una maldición.
Consecuentemente, se veía obligada a utilizar una de sus habilidades únicas, [Barrera del Rey Dios]. Los ataques físicos, mágicos, de magia espiritual, de magia antigua, de magia sagrada, y de magia maldita —ya sean de su dueño, o del oponente— eran bloqueados por la [Barrera del Rey Dios]. Anulando todas las habilidades, e interrumpiendo todas las anormalidades de estado e interferencia mental.
Aunque la barrera es invencible, consume 999 de poder mágico por segundo. Que Ilya fuese capaz de mantener la barrera, con su casi inacabable cantidad de poder mágico, era todo un logro.
Aún usando la [Barrera del Rey Dios] para prevenir que su estado se vea afectado. Siempre que alguien se dirigía amablemente a ella, no podía evitar ahogarse en ansiedad, pensando que «no está deteniendo el efecto».

—¿Ilya?
—¿Eh?

Siempre, al organizar los bienes almacenados, caía en una profunda meditación. Cuando volvió en sí gracias a la voz, Frank se encontraba mirándola al rostro con cara preocupada.

—¿Te encuentras bien?
—Ah, sí, lo siento. Tan solo estaba pensando.

Utilizó sus habilidades de [Alquimia] y [Mezcla] para crear el resto de la salsa de soja y el miso.
Ya que Frank sabía que ella poseía estas habilidades, podía utilizarlas sin vacilar.
En realidad, lo que estaba utilizando no era alquimia, sino magia ancestral de espacio-tiempo para la maduración y fermentación, pero ella lo había convencido a él de que así era. La gente moderna es incapaz de decodificar la magia ancestral, con tan solo dos personas en este mundo siendo capaces de utilizarla.
Es más, la magia de espacio-tiempo era considerada un tabú.
Ya que ella quería, a toda costa, evitar lidiar con cosas problemáticas, solicitó al gremio de agricultura que le preparasen sake y vinagre para la salsa de soja y el miso, pero los resultados no fueron tan buenos.

—Bien, ahora…

Continuó preparando salsa de soja y miso por un rato, también preparó postres como pudín helado, tiramisú, y crémet d’anjou2.

—Gerente, ya me retiro.
—De acuerdo. Buen trabajo.

El momento en el cual escuchó esas casuales palabras de aprecio, Ilya, una vez más, se dio cuenta de lo cómoda que era su situación actual.

Despertó temprano a la mañana luego de dormir profundamente.
Luego de lavarse los dientes y darse una ducha, se cambió de sus pijamas a su equipamiento exclusivo, [Grilletes de la Sacerdotisa].
Su sostén, bragas, guantes largos, y medias hasta la rodilla, eran de un blanco nieve con líneas celestes aquí y allá.
Aunque, originalmente, eran objetos malditos que debilitaban el estado de la persona y los convertía en sacrificios de un dios malvado, Ilya los heredó cuando derrotó a dicho dios malvado. Aumentó los efectos de su equipamiento en veinte veces con su habilidad de [Entrenamiento], y se equipó la [Divina Protección de Dios], un collar que duplica la efectividad de cada equipamiento. Con esto, ella se encontraba en un nivel similar al de un hombre adulto promedio, aunque, ya que no tenían efecto en sus sub-estados, la [Barrera del Rey Dios] era esencial.
Poniéndose el uniforme, Ilya descendió a la planta baja. Aunque aún no era hora de trabajar, ya se encontraba lista para salir en cualquier momento en caso de emergencia. Hacer esto como primera actividad matutina se había vuelto un hábito.

—Buenos días.

Mientras se dirigía detrás del mostrador desde el acceso de empleados cercano a la entrada de la oficina, saludó a los dos recepcionistas. Las relaciones humanas son importantes.

—Ah, buen día Ilya.
—Buenas.

Ria se encontraba hoy en la mesa de recepción.
Su cola balanceándose por encima de su corta pollera servía para duplicar su ternura, sanando al corazón de Ilya.
La otra persona, Luke, era un humano. Aunque normalmente era insocial al interactuar con Ilya, en realidad tan solo trataba de ocultar su vergüenza.
A Ria tampoco le importaba su actitud, y avisó a Ilya que tenía un mensaje para ella.

—Héctor-san te estaba buscando. Dijo que, apenas te viera, vayas junto a él.
—¿Héctor-san? De acuerdo.
—Au-aunque dijiste que irías, ¿por qué no paras de acariciarme?

Era natural, ya que Ria es tan tierna.
«Déjame sanar un poco más, por favor».
Cuando pensó en ello, un grupo de dos, que parecían ser turistas, ingresó.
Ilya se detuvo a regañadientes, decidiendo dirigirse junto a Héctor.


Héctor era el señor feudal del pueblo.
Habiendo conseguido logros militares en la guerra civil del país vecino, Filéalemis, originalmente era un caballero humano con territorio y rango en la corte. Sin embargo, que un plebeyo suba de jerarquía atrajo oposición de parte de los nobles. Expulsarlo sería un gran problema en aquel entonces, así que se convirtió en el señor de Lunéville.
Él mismo no se encontraba insatisfecho con ello, y frecuentemente era visto caminando por el pueblo. Gracias a la amable disposición de Héctor, daba ayuda a los pueblerinos desempleados mientras intercambiaban chistes entre ellos.

Cuando llegó frente a la finca del señor feudal, el guardia privado le informó que Héctor se había dirigido al portón oeste. Por supuesto, Ilya estaba acostumbrada a tener ir de aquí para allá, así que no se desanimó.
Intercambiando saludos con las personas en la calle, se dirigió al portón oeste. Allí, vio a Héctor rodeado por escoltas y soldados del portón, con una expresión complicada en el rostro.

 

 

—Buenos días.
—Ah, Ilya. Buen día. Perdón por tener que llamarte.

Héctor inclinó la cabeza.
Sentía que un señor feudal no debería depreciarse ante una persona, pero decidió ignorarlo ya que las personas que los rodeaban sonreían irónicamente.

—No, está bien. Es más, ¿sucede algo?

Eso era porque, cuando llamaba a Ilya, nueve de cada diez veces era algo relacionado a una solicitud para el gremio.
Aunque Charon generalmente se encargaba de las relaciones públicas, los empleados de la oficina no podían abandonar su puesto debido al trabajo acumulado. También sería un problema si el gerente salga casualmente de la sucursal.
Así que Ilya era reconocida como la chica de los mandados.
En su caso, el señor feudal era perceptivo y reservado. Aunque el llamara a Ilya porque tenía una evaluación general de su conocimiento y capacidades de juicio, para la chica que poseía recuerdos de su vida pasada como hombre, esa intención nunca fue transmitida.

—Aún no tenemos evidencia conclusiva, pero… aparentemente, un oso rondé apareció en el camino oeste.

El oso de Rondéville, comúnmente llamado oso rondé, habita las áreas en los alrededores de Rondéville. Es un monstruo oso con poderosas y bien desarrolladas extremidades delanteras. Gentil para un monstruo, de bajo riesgo por ser omnívoro. Sin embargo, al despertar de su hibernación, podía llegar a entrar en un estado de ira y  atacar a las personas, volviéndose inmanejable para los mercenarios no capacitados. Es, comparablemente, un monstruo de alto nivel.
Sin embargo, estaban en medio de la primavera, y los omnívoros no deberían tener motivo alguno para aparecer en los caminos.

—Qué extraño…

No se trataba solamente de comida.
El grupo de cuatro del otro día aceptó una comisión de subyugación de monstruos por allí, cerca del camino al oeste.
Aunque sería bueno si solo era preocupación innecesaria, sería inconveniente que estén relacionados.

—Regresaré a la sucursal y me pondré sobre ello inmediatamente. ¿Será puesta una comisión de subyugación?
—Si. Por favor dame un estimado.
—De acuerdo. Entonces, hasta pronto.

Cuando regresó a la sucursal, el comedor se encontraba lleno de gente que vino a desayunar.
«Todo ustedes, ¡trabajen!»
Mantuvo sus quejas para sí misma, inmediatamente dirigiéndose a la oficina.

—Claude-san, por favor, un estimado de recompensa para una comisión de subyugación de un oso rondé, gracias.
—¿Conque un oso rondé, eh? ¡De acuerdo! Me pregunto cuál es la tasa actual~

Aunque no era tan joven como Frank, Claude llevaba trabajando en la oficina de la sucursal más tiempo y manejaba su trabajo bastante rápido.
Luego de eso, dirigió la mirada a Desiree, una mujer-bestia del tipo perro, sentada en el lugar opuesto al de Claude.

—Desiree-san, por favor busca una comisión de subyugación cerca del camino oeste.
—¿Alrededor de dos meses está bien?
—Sí, gracias.

Aunque casi todos en la sucursal eran más antiguos que Ilya, ella sentía admiración hacia su obediencia. Trabajan rápido y no pierden el tiempo con orgullo vano, nada más que un personal habilidoso.
Con esto ya no debía preocuparse más con las preparaciones para la subyugación, así que fue afuera para investigar algo.
«Mis ropas… ¿están bien así?».
Justo entonces, se percató de las miradas de Ria y Luke desde la mesa de recepción.

—¿Sucede algo?
—¡N-no! ¡No pasa nada!

Ria se dio la vuelta hacia la mesa de recepción, agitada y sonrojada. Le pareció un poco extraño, pero como era tan adorable decidió no preocuparse al respecto.

Observando a Ilya mientras se dirigía fuera de la oficina de la sucursal, Ria se dio la vuelta en dirección a Luke mientras sacudía los brazos agitadamente.

—Recién, ¡Ilya se veía tan genial!
—… Tenemos que obedecer las reglas.

Ria tenía el rostro enrojecido y Luke pensaba en la Ilya de recién con una sonrisa irónica.
Aunque Ilya no lo aparentaba, cuando una solicitud de emergencia debía ser preparada, la atmosfera alrededor de ella cambiaba radicalmente en comparación a usual languidez.

—Me pregunto si una mujer podrá hacerlo. ¡No te atrevas a presumir!
—¿También estás apuntando a ella, Ria? Sus nombres son similares también.
—¡Eso no tiene nada que ver!… Intentémoslo.
—¿Intentar qué?

Carraspeando, hizo una expresión de genialidad.

—Luke…
—No te ves lo suficientemente tonta como para hacerlo.
—¿¡Aún no he dicho nada!?
—Usteeeedes, sus salarios van a ser reducidos si siguen toonteeaandoo.
—¡¡Bienvenido!!

Al escuchar la voz de Claude desde la oficina, ambos se alinearon y se dirigieron hacia el comedor.
El comedor se encontraba cargado de las risas de los clientes frecuentes al haber visto su intercambio y lo sucedido inmediatamente después.

 

 

 

 

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