La Recepcionista Trucada del Gremio – Vol. 1, Prólogo

Prólogo

 

—Bienvenido…

La chica saludaba, sin entusiasmo, a los clientes que ingresaban a la tienda.

Era un grupo de cuatro, el que acababa de ingresar. No los conocía, era su primera vez viendolos.

Un espadachín con musculoso cerebro (puro músculo y poco cerebro), un melancólico mago, un aparentemente malicioso curandero, y un ladrón con una vulgar sonrisa.

Aunque fuesen llamados ladrones, no eran criminales, tan solo se trataba de la ocupación de su clase. Ella podía verlo. Además de sus clases, sus estados de PS y PM1, así como sus niveles, eran mostrados en su visión.
Por más que sus presencias fuesen un poco deprimentes para ella, debía soportarlo debido a su trabajo y conveniencia.

—Oye, Nee-chan. Quiero revisar las comisiones, pero…

El espadachín de musculoso cerebro, recostandose sobre el mostrador.

«Es estúpido preguntarselo a alguien antes de siquiera haber echado un vistazo», tragandose esas palabras antes de que pudieran huir de su garganta, la chica indicó hacía la ventanilla de la izquierda.

—Hay una lista en el tablón de anuncios de allí…
—¡Ah! ¡Lo siento!

El grupo de cuatro se dirigió hacía la base del tablón de anuncios.

Este lugar es la sucursal de Lunéville, de la asociación del gremio.

Sus funciones principales incluyen el registro de miembros del gremio y el servicio de comisiones, así como su verificación de compleción.

Como un lugar destinado al descanso y el intercambio de información, varios gremios se encontraban amueblados con bares. La sucursal de Lunéville no era excepción, las mesas y sillas esparcidas frente a la chica eran para ése propósito.

Usualmente, el bar de una sucursal no podría ser considerado próspero, pero las mesas de la sucursal de Lunéville actualmente se encontraban completamente llenas. Incluso habían personas comiendo y bebiendo mientras se recostaban por la pared.

La hora del almuerzo ya había pasado hace un buen tiempo, la mayoría de las personas de antes se quedaron.

—Nadie está trabajando…

En respuesta a su resentida voz, un grupo de espadachines sentados al otro lado del mostrador se rió a carcajadas.

—¡Eso es imposible! ¡Este pueblo es para sus bares y restaurantes!
—¡Barato! ¡Delicioso! Y sobre todo: ¡hay bellezas como Ilya-chan!
—¡La sucursal de Lunéville es la mejor! ¡Tiene a nuestra afable Ilya-chan!

Los dos espadachines borrachos elevaron sus jarras de cerveza, poniéndose más y más emocionados.

«¿Estará todo bien si no lidio con ellos…?»

Continuando siendo sorprendida, la chica —Ilya— se sentía culpable.

Como el miembro del gremio había dicho hace unos momentos, el nombre de este pueblo era Lunéville. Contrariamente a su tamaño, tenía pocos restaurantes. La chica sabía que ella misma era la causa de la disminución de restaurantes. Consecuentemente, a pesar de sentirse culpable por lo que había hecho a los residentes del pueblo…

—¡Ilya-chan! ¿¡Otra copa!?

El espadachín, al otro lado de ella, reía plácidamente, éste hombre, que le pedía algo, antes era el dueño de un pub.

Aunque eso fue dicho en su honor, no era como si él se estuviera emborrachando por ser una persona inservible.

Originalmente había hecho el pub por su amor al sake, pero, a la par que el restaurante de la sucursal prosperaba, sus ganancias inversamente caían en picada, eventualmente tuvo que cerrar su establecimiento.

Sin embargo, aquí se encontraba haciendo uso de su conexión con el proveedor y sinceramente se lo pidió a ella.

El espadachín al lado de él se encontraba aquí como escolta, al mediodía de hoy es cuando el sake fue transportado. Ahora mismo era el clímax de su lanzamiento.

—Nuestra abuela aquí realmente lo está haciendo diligentemente, eh.
—Por supuesto, ya que el manejo del cuchillo de Cecilita-san es perfecto.

Ésta vez ella respondió seriamente.

Aunque ella realmente era una gran ayuda, los hombres lo tomaron como adulación y dieron una sonrisa torcida.

—Realmente no puedo agradecer los suficiente a Ilya-chan…

«Aunque yo soy quien quiere darle las gracias».

Aparte de Cecilita, varias personas, que solían encargarse de negocios gastronómicos en el pueblo, trabajan en la sucursal. Aunque la sucursal se hubiera secuestrado a los turistas, no emitieron queja alguna.

«Si se trata de Lunéville, puedes comer deliciosa comida local que ni siquiera has escuchado o visto antes».

Un comentario así fue pasado de boca en boca, y el la sucursal se volvió famosa por algo aparte de su función original.

Con mayores ganancias que la sucursal de gremio, no era una exageración decir que se encontraba respaldada por sus ingresos como restaurante.

—Nee-chan, aceptaremos esta comisión.

El espadachín, de musculoso cerebro, de antes, mostró una hoja de comisión sacada del tablón de anuncios.

La chica aceptó la hoja de comisión, ubicándola entre los dos paneles de vidrio cercanos.

—¿Una comisión de subyugación de monstruos…? Por favor presenten sus tarjetas de registro.
—¡Aquí tienes!

Tomó las cuatro tarjetas de registro presentadas, ubicandolas sobre el panel de vidrio.

Siendo cargado con poder mágico, el panel de vidrio brilló con una luz tenue.

El panel de vidrio era una herramienta mágica, llamada escáner. Junto con anteriores violaciones y rango, comparaba el contrato con los registros del gremio, y determinaba si la comisión podía ser aceptada o no.

La luz cambió de color a azul, y la luminiscencia se desvaneció. La luz se habría vuelto roja si no fuese recomendable que ellos la aceptasen, una luz azul indicaba que el documento se encontraba aprobado.

«De acuerdo, es seguro».

Con ésto, no había necesidad de que se presentara una queja.

—El registro ha sido completado.

Colocando las tarjetas de registro, y la comisión solicitada, sobre el mostrador, se las devolvió.

—Ya que las subyugaciones hechas fuera del área correspondiente no cuenta, por favor sean cautelosos… … Buena suerte.
—¡De acuerdo! ¡Vamos!

Observando sus espaldas, vio al grupo de cuatro irse.

—¿Pasa algo, Ilya-chan? … … Ah, no puede ser, ¿¡es esa tu preferencia!?
—De ninguna manera. Tan solo estaba pensando que con sus habilidades podrían separarse en dos grupos si aceptaban otra comisión.
—Entonces… tendrías que haberles dicho.
—Eso no es parte de la descripción de mi trabajo.

Ella no haría algo tan tedioso como eso, la chica afirmó sin rodeos.

Los rangos eran proveídos a los miembros del gremio y a las solicitudes para imponer límites en la aceptación de comisiones.

Acordemente, ella daría advertencias a aquellas personas que decidieron desafiar comisiones de subyugación no recomendadas.

La mayoria de las veces era inútil hacerlo, pero aquellos que escuchaban sus advertencias, luego siempre escucharían todo lo que ella les dijera.

—Si es Ilya-chan, ella es capaz de ver a través de todo.

El hombre que se encontraba comiendo en el mostrador, sonrió sin ser sarcástico.

—No sé nada…

Sus palabras no eran modestia, ella no podía ver el pasado de una persona, o sus emociones, con los [Ojos de Dios].

—De nuevo estas siendo modesta.

Dijo el hombre mientras hundía sus dientes en su plato favorito, pollo frito.

Masticando y tragando, un sutil cambio ocurrió en sus estados de agilidad y aguante. Cuando uno digiere alimentos con dificultad, además de utilizar energía para la digestión, el aguante y la agilidad caerían más de lo habitual.

Su habilidad única, [Ojos de Dios] —una habilidad única no puede ser obtenida solo con esfuerzo y talento— se encontraba en nivel diez, el máximo valor.

Cuando eran activados, podían ver a través de todo, como los ojos de Dios, permitiendo ver los estados, habilidades, potencial, condiciones, y equipamientos de las personas en detalle.

No solo los de una persona, si no que las habilidades y estado de monstruos también, incluso detalles de los efectos de las herramientas eran iguales.

Ser capaz de ver el aguante restante y la condición de un enemigo hostil, así como sus puntos débiles, es una habilidad que acarrea ventajas para el combate.

Sin embargo, ella no planeaba demostrar su habilidad al máximo —Ella no quería matar más—.

Viviendo en este mundo, esa fue la decisión a la que ella, habiendo reencarnado, llegó.

Ella siempre estuvo esforzándose.

Sus padres biológicos temían su habilidad y la abandonaron.

Expulsada de su aldea, vagó por el mundo durante cinco años, en su oscuro pasado, derrotando monstruos y ladrones.

Para luego haber llegado hasta aquí, la sucursal Lunéville del gremio, buscando refugio.

 

 

Ese común y ordinario joven que trabajaba como ganado en su anterior vida, Akino Tomoaki, ya no existía.

Tomoaki, quien había encontrado el final de su vida a una joven edad, fue ofrecido una vida completamente llena de beneficiosas trampas, la cual aceptó.

Ahora, el nombre de él —no, ella— es Ilya Schultz.

Trabajando para la sucursal Lunéville de la asociación del gremio, ella era la recepcionista trucada que emitía una sensación de omnisciencia.

 

 

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  1. Puntos de Salud y Puntos de Maná, respectivamente. HP y MP en inglés.
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