Perezoso Maestro del Calabozo – Capítulo 268

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La mesera y el secreto

 

Hoy, Shikina se encontraba atendiendo a las mesas del comedor.
¿Podrá esta decepcionante elfa hacer adecuadamente su trabajo y encargarse de los turnos que le fueron asignados por Rokuko? Tengo mis dudas al respecto, así que decidí observarla a través de la función de monitor del Menú.

—¡Perdón por la espera!

Con un estruendo, Shikina colocó el pedido sobre la mesa.
Al ver eso, Ichika, quien se encontraba trabajando con ella como su tutora, frunció el ceño.

—Venga Shikina ¿te mataría hacerlo cuidadosamente? No lo haces bien para nada.
—¡Señora! ¡Entendido!

Y así, colocó el siguiente pedido de forma cuidadosa.
De hecho, lo hizo tan cuidadosa y delicadamente que le tomó casi treinta segundos ubicar los platos en la mesa.

—¡Lenta! ¡Hazlo más rápido! ¡Hazlo cuidadosa y rápidamente!
—¡Señora! ¡Entendido!

Con eso, se puso a alternar entre hacerlo muy lento y muy rápido una y otra vez, hasta finalmente lograr encontrar el punto ideal entre ambos.

—… ¡Genial! ¡No te olvides de hacerlo así!
—¡Señora! ¡Muchísimas gracias, instructora!

Dijo Shikina mientras hacía un saludo militar.
Los aventureros y clientes empezaron a aplaudir por algún motivo. Supongo que ver a Shikina dar lo mejor de sí como camarera les pareció algo encomendable.

—Joooder, que tierna. ¿Tienes novio?
—N-no tengo novio, ¡pero soy la aprendiz del Maestro Kehma!
—Una elfa, eh. Es raro ver una por estos lares, ¿de dónde vienes?
—¡De la capital imperial! ¡He venido para ser la aprendiz del Maestro Kehma!
—Tienes un buen traste, quiero darle unas bofetadas.
—¡La única persona que puede abofetearme es el Maestro Kehma!

Shikina incluso respondía las preguntas de los aventureros dándolo todo.

—El alcalde de nuevo, eh.
—Cierto, ¿no? Todas las linduras de la aldea corren hacia Kehma.
—Que al menos comparta a una de ellas con nosotros…

Y, de esa manera, un poco de odio fue dirigido hacia mí. Esa elfa está diciendo todo eso por su cuenta, que se detenga de una vez.
Además, si quieren a una lindura tienen a esa Recepcionista del Gremio, así que no es cómo que todas estén apuntando a mí.

—¿Ooooh? Apreciado cliente, ¿está seguro que debería estar diciendo eso? También hay algunas aventureras.
—¡Pero sí todas ya tienen hombres!
—¿Y por qué no hacer lo mismo que los veteranos del grupo de Roppu? Están ganando renombre entrenando a los novatos. Si se ponen a enseñar a algunas chicas nuevas, quizás y consiguen uno o dos besos.
—… Pero ¿no estarían acaso resguardadas ante personas desconocidas tratando de enseñarlas?

Ichika sonrió.

—¡Es! ¡por! ¡eso! ¡qué! ¡toman la comisión de entrenar novatos en el Gremio! No deberían desconfiar tanto si es un proceso hecho a través del Gremio. Bueno, pues, deberán realmente hacer el trabajo de enseñar, pero con eso se verán como geniales aventureros veteranos a los ojos de ellas… ¿no?
—!!
—Iré a… tomar la comisión, ya vuelvo.
—Oi, ¡no creas que te voy a dejar tomar ventaja!
—Diviértanse~, vuelvan pronto~

Luego de escuchar a Ichika, varios aventureros que se encontraban en el comedor se pusieron de pie y salieron corriendo sin siquiera terminar de comer sus pedidos.

Una cierta aventurera (con novio) habló a Ichika.

—Oye, Ichika. Esa comisión que mencionaste, ¿Cuáles son las chances de que realmente terminen a cargo de una chica nueva?
—Me lo pregunto~ Esas comisiones usualmente son asignadas a personas del mismo sexo, así que supongo que dependerá de que hayan números impares. Pero últimamente hay muuuchos novatos~ quizás pescan algo bueno y salen victoriosos~
—¿Cuánto te paga el Gremio por la referencia?
—Eso es un secreto~

Ichika, ¿en qué momento conseguiste un acuerdo publicitario?
Bueno, no es como que realmente me importe que se ponga a ganar algo de dinero extra. Total, probablemente lo terminará gastando todo en comida y tragamonedas.

 

*

 

Con todo eso, parece que Shikina es realmente capaz de trabajar como camarera, pero ¿será capaz de guardar el secreto de Ichika?
Que quede en claro que pedí a Ichika que le dijera a Shikina algún secreto para que lo ocultase de mí.

Como Shikina vivirá con nosotros por un tiempo, su habilidad de guardar un secreto es algo que quiero confirmar.
Tengo que saber qué tanto tengo que ocultar de Shikina acerca del Calabozo.
Bueno, no es como que tenga la intención de contarle el secreto por más que sea capaz de guardarlo, pero es una cuestión de saber si tendré que dejar de usar el menú en los pasillos de la posada. Y supongo que también afectará la manera en la que lidiaremos con el tema si es que lo descubre.

Llamé a Shikina a mi oficina y le solicité un reporte de lo que hizo hoy.

—Oye, Shikina. ¿Hay algo que me estés escondiendo?
—¿Algo que esté escondiendo?

Shikina inclinó la cabeza y llevó sus dedos hasta los labios.

—Umm, no realmente… oh, cierto. ¡Mis bragas hoy son blancas! ¿Quiere darle un vistazo?

Tras decir eso, sin vacilar, Shikina levantó su pollera.
Sep, son blancas. Esta elfa siempre tan decepcionante…

—No me refería a eso. Por ejemplo, si Ichika está escondiéndome algo…
—Ah, sí, no lo reporté porque dijo que era un secreto, ¡pero me dijo algo acerca de comisiones por referencia!

Shikina lo reveló todo muy rápido.
Ni siquiera intentó ocultarlo. Que lengua tan suelta tiene.

—… ¿No te dijo Ichika que no hablaras de ello?
—Lo dijo, pero no ir en contra de las ordenes de un superior es sentido común.
—¿No es Ichika tu superior?
—Usted es el dueño de la autoridad aquí, Maestro Kehma. Es por ello que su palabra es ley.

Ya veo, ella se guía según la jerarquía.
Para Shikina, todo está dividido jerárquicamente. Uno debe seguir las ordenes de sus superiores.
Es como un perro.

—Con esos estándares, ¿quién es la persona superior a todos?
—¡Señor! Juré lealtad a mi país ¡así que esa persona sería el emperador!
—Entonces, si te contase un secreto… y el emperador te ordenase que se lo dijeras, ¿lo harías?
—¡Señor! ¡Es tal como dice!
—Si el emperador te pidiese que mataras civiles, ¿lo harías?
—¡Señor! ¡Los mataría!

¿En serio? Podrías haber vacilado un poco.
Eso incluso me da ganas de mantenerme alejado.

—Incidentalmente, ¡cada caballero de las Ordenes Imperiales de Caballería piensa igual! Un caballero imperial pone a la órdenes por encima de amigos y familia.
—… Heeh. Bueno, aunque ahora mismo no es como que tú eres una caballero.
—¡M-mi corazón sigue siendo el de un caballero!

Sí, lo sé. Tengo que ocultar de Shikina todo lo relacionado al Calabozo.
Por cierto, recuerdo que había un sujeto que intentó destruir el núcleo del calabozo aun sabiendo que iría en contra de las ordenes imperiales. Se hicieron cargo de él al final, pero no hay manera alguna de que sean tan unidos como dice Shikina.

… Por lo menos debería enseñar a Shikina lo suficiente como para que sea capaz de guardar secretos a sus superiores.
Por ahora ella no es diferente a un golem, incapaz de pensar por sí misma—no, un golem incluso es mejor. Un golem no mencionaría cosas mejor no dichas.

Bien… también hagámosla aprender a sentirse avergonzada o al menos a cubrirse a sí misma lo suficiente como para que mantenga un mínimo de atractivo sexual.
Lo suficiente como para que algún noble se la lleve incluso si es incapaz de regresar a la Orden de Caballería.

Establecí mis políticas para el plan educacional de Shikina.

 

 

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