Perezoso Maestro del Calabozo – Capítulo 010

Los bandidos compraron esclavos

 

Dos días después de que los bandidos perdieran cinco novicios, el jefe bandido trajo otras personas nuevas con él.
Una gruesa de dieciocho personas… Como los siete miembros nuevos fueron reducidos en cinco, con los otros ocho son diez en total. Así que con esta gente nueva, veintiocho; un incremento de x2.8 de un solo tirón. Sobre de dónde los consigue… cuando pensaba esto noté que dos eran aventureros que habían sido atados para ser usados como sacrificios. Bueno, incluso así, siguen siendo veintiséis. ¿No es esto ya de la escala de una aldea pequeña?

—Oh, a parte de los dos sacrificios son todos esclavos.
—¿Cómo lo sabes? …Ah, ¿los collares? Bueno, dos sacrificios… supongo que añadiré dos habitaciones atrás. Como cabe esperar, es una prioridad asegurarse de que quepan todos para que podamos obtener todo el PC.

Viendo desde arriba, añadí una habitación cuadrada en la esquina superior derecha.
Pensándolo mejor, ¿quién vende esclavos a bandidos en este mundo?

—Oí que los humanos que cometen crímenes son vendidos como esclavos criminales, pero…
—¿Así que los bandidos están comprando criminales devueltos eh? Ese sí que es un recipiente con goteras…

A decir verdad, claramente no eran combatientes… eran mujeres, o más bien, niñas pequeñas.
En este mundo no existe razón para verse sucio ya que existe la magia.
…Sep, sus ojos estaban llenos de malicia y estaban casi desnudas. Demonios, ¿el jefe bandido estaba contratando esclavas con edad de un sólo dígito? ¿Qué hace el jefe comprando niñas con ojos de pescado muerto? ¿La criará como su hija? Oi, hasta tiene orejas de perro… espera, oi.

Es    una    esclava    sexual.

¡Pedófilo! ¡Saliendo con esos desarrollos 18+! Bueno, eran solo hombres hasta ahora…
Removiendo las escasas vestiduras de su cuerpo, usó la magia de [Limpieza] acariciándola sospechosamente con sus manos. Plantó su cara en ella con un sonido obsceno, empujándola a la cama… ah, sep. Corte.
Tenía los ojos muertos como un pescado, como los de una muñeca.

—Wooow… wooooow, increible… No sabía que los humanos podían tener comportamientos reproductivos aún con un cuerpo tan pequeño, wo- ¿¡K-Kehma me tiene en la mira!?
—No, no me gusta forzar a la gente. Para empezar, ¡alguien pequeña como tú no está en mi zona de juego! ¡No soy un lolicon!
—P-pero, ¿evalúas pies no es así? Los míos, así como los de esa esclava humana.
—Sus pies desnudos están rasguñados y descuidados, aunque tengan tan buena figura, es un desperdicio. Maldición, me gustaría que por lo menos use medias.

…De ser posible, medias de encaje hasta la rodillas estarían bien. Medias blancas, medias negras. Tal vez no medias hasta las rodillas, pero un collar y pantimedias que combinen son partes importantes de un perro, ¿las orejas de perro?… Oi, elimina a los sucios bandidos que están en pantalla.

 

*

 

(N. del T.: PDV del Jefe de los Bandidos).

Lo que es bueno de ser un bandido…
No puedo entrar al pueblo normalmente, y comprar cuesta incluso más con un intermediario.
Aunque les hablo a los mercaderes para que no nos delaten, igual toman ventaja y suben los precios.
Tenemos que hacer reparaciones caseras nosotros mismos a nuestras armas ya que ni siquiera podemos ir a un herrero, así que sólo usamos armas contundentes. Pensar en mi arma rompiéndose durante un combate hace que un escalofrío baje por mi espalda.
Oro. Nuestras vidas consumidas por ganarlo. Aunque diría que es mejor que arriesgar tu vida como mercenario.

Sin embargo, la fuerza puede robarlo todo.
Aunque los ingresos no sean estables, las ganancias son enormes.
Por otra parte, en mi tiempo como mercenario oí que era posible unirse a algo llamado el Gremio Oculto.
No atacar los vagones que tengan la marca del Gremio Oculto, ésa era la regla. Habían muchos méritos por ello.
Podías conseguir cualquier cosa mientras tengas el dinero, aunque… los precios eran bastante elevados.
Una de ellas era el burdel… a pesar de que no era nada más que una tienda en las barriadas, tenía mujeres.
Ya que los bandidos obviamente no pueden entrar al pueblo, no podemos ir a los burdeles normales. Pero el deseo sexual se va acumulando. Los aventureros son casi todos hombres, y las aventureras mujeres solo tienen éxito porque llaman la atención y son difíciles de atacar. Por eso, no tenemos más opción que tomar asistencia de las prostitutas del Gremio Oculto.

Incluso un jefe bandido vino al burdel del Gremio Oculto para eso.
Aunque no tenían mujeres satisfactorias, no podíamos hacer más que mirar los pies del burdel de alta calidad en el centro de la ciudad debido a su precio.
Aún así, no puedes comprar una buena mujer sin el dinero para ello.
…Es mejor comprar una. Con eso en mente, el jefe bandido compro la mujer más barata de todas.

Una niña semi-humana cuya edad no llegaba ni a la decena salió. Ni siquiera humana. La prostituta más barata del Gremio Oculto no tenía ropa y no llevaba consigo nada más que un collar.
No estaba entrenada, no sabía qué hacer por su cuenta.
Aunque se podría cortarle las orejas para que su imagen se asemejase más a la de una humana, ni siquiera eso estaba hecho. Probablemente, pensaron que sería un fastidio pagar a alguien para usar magia de recuperación en una semi-humana, o tal vez incluso eran las excentricidades de alguien. Si no se usase magia de recuperación, estaría en riesgo de muerte al cortarselas… ¿O acaso prefiero un cadáver?
Pero era demasiado pequeña para empezar. Era ridículo que se llame a sí misma una prostituta de esa manera.
Aunque el fruto era inmaduro, una mujer es una mujer. Sujetando su delicado brazo que parecía que se rompería en cualquier momento, la tomé.
La sensación no estaba mal. Más bien, la piel suave y joven era reminiscente de la prostituta del burdel de lujo al que fuí con un superior en mis tiempos de mercenario. Fue excitante.

Después del acto, el jefe bandido decidió empezar a comprar esclavos criminales.
El Gremio Oculto trataba con esclavos de todo tipo. Los esclavos moribundos eran baratos, y los esclavos sanos eran caros.
Matar aventureros reduce la cantidad de novicios que tengo, así que mejor consigo esclavos criminales que ya tengan experiencia matando. En eso pensaba el jefe bandido.
Tarde o temprano mis subordinados también necesitarán esclavas sexuales… las esclavas sexuales son más caras que los esclavos criminales, pero no tiene remedio ya que son objetos de lujo. Compremos unas cuantas si me alcanza con lo que sobró.
El jefe bandido alineó en una fila a los esclavos que acababa de comprar. La niña semi-humana también estaba en la fila. Aunque le pesaba pensar que el dinero que gastó recién sería en vano, como eran baratas, decidió comprarlas de todas formas. Estas también tenían un precio barato. O más bien, casi gratis, un bonus por llevar también los otros esclavos. Él se preguntaba, si en el caso de tener que deshacerse de todos ellos, su precio no sería mayor al de diez piezas de pan moreno.
Cómodamente acarició a la niña esclava que estaba casi gratis… recordando la sensación reminiscente de la prostituta de alta clase, el jefe bandido sintió que hizo un buen negocio.
Siempre que la compres al final, no tenías que preocuparte de la multa por roturas o desgarramientos. Era tu responsabilidad agrandar las cavidades inusables y cortar la cola y las orejas.

—… ¿Debería esperar a que crezca un poco más para cortarle las orejas? Sería un desperdicio si muriese después de tomarme tantas molestias. Quiero la original al menos.

Acarreando a la lánguida niña semi-humana, el jefe bandido se dirigió hacia la [Cueva Común].
En el camino, atacamos a un par de aventureros que sorprendimos por detrás, capturandolos vivos.
Eso estuvo bueno. Con esto puede que tengamos otra habitación en la que poner a los esclavos.

—¡Tengo tanta suerte!

Kuku, rió el jefe bandido.

 

 

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