Perezoso Maestro del Calabozo – Capítulo 007

El Jefe de los bandidos

 

Al final, pasaron dos días sin acontecimientos notables desde que añadí más habitaciones.
Los bandidos parecen haberse tomado unas vacaciones y estar pasando todo su tiempo en el calabozo, la mitad de ellos tirados bebiendo sake. Pensé que atacarían viajeros y comerciantes todos los días, pero al parecer estaba equivocado. Organizaron una fiesta ya que su jefe se había ido por la noche. ¿Me pregunto a dónde habrá ido?
Bueno, no hay problema ya que conseguí bastante PC con sólo eso.

Entonces, el jefe volvió con siete matones más.
Aunque creo que les invitó de algún lugar, su fuerza… incluso si hago un cálculo inverso del PC, son solo matones después de todo.
Una persona genera aproximadamente 10-15 PC por día, por lo que siete personas aumentarían el ingreso diario en 70-105 PC. Simplemente delicioso. Aparte de eso, volvieron con una persona joven que, probablemente, sea un aventurero.
Sep, amordazada y atada con una cuerda; era una mujer.
Empezaron a apuñalar a la joven con sus espadas mientras pensaba eso.
Esta gente da miedo.
Cuando la carnicería terminó, observaron la laguna de sangre ser absorbida por el calabozo, en un asombro mudo.

—Oh, una cantidad decente de PC acaba de entrar. 300 PC, hmm.
—…Amante de Goblins Rokuko, no invoques quince goblins.

Oh, sí. Era un regalo para el calabozo, claro que sí. ¿Se han esforzado, no es así? Recompensémoslos…
Entonces, ya que les tomó una cantidad considerable de tiempo apuñalar al aventurero hasta la muerte, decidí darles una filosa espada de hierro (150 PC). Quedan 520 PC. Quisiera ahorrar más…

—Oye, quería que me dieras algo como más piezas, ¿sabes?

Viendo esto, incluso aunque el jefe bandido estuviera empuñando la espada de hierro en una mano, se quejó insatisfecho.
Qué pasa contigo, después de haberme tomado tantas molestias por dotarte de una espada.

—Haah, haberlo dicho antes. Lo que sea.
—¿Ahora qué? ¿Harás una habitación?
—No tengo ganas de gastar más PC… ah, correcto.

 

*

 

(N. del T.: PDV del Jefe de los Bandidos).

Yendo al pueblo, vendí los bienes robados.
Bueno, aunque haya dicho que fuí al pueblo, más precisamente los vendí en los barrios bajos alrededor del muro externo.
Como esperaba, el orden público no estaba tan dañado como para que un jefe bandido como yo pudiera pasar las murallas… sería diferente si sobornase un poco, por otra parte.
Ah, sobre el yelmo de acero que obtuve del calabozo, decidí usarlo en lugar de venderlo. Probablemente sea una buena idea cuidar bien de algo como un primer regalo.
Y así, conseguí siete nuevos compañeros en las calles.
Matones callejeros, gente de mi profesión, esclavos prófugos… bueno, todos tienen ese aire.
Mientras me ocupaba de ello, ataqué y dejé inconsciente a una chiquilina aventurera que caminaba por el sendero; llevándola de vuelta a la base.
Debido a eso, al llegar la tomé y la coloqué en el calabozo, entregándosela al calabozo. Los siete nuevos compañeros se vieron sorprendidos al ver un cuerpo ser devorado completamente por el suelo.

—¡Jefe, una caja apareció!
—Ooh, espera, ¿Qué es esto? ¿Una espada?

Una espada había sido colocada en la caja.
Una espada de hierro. El objeto era de mejor calidad que la que había usado hasta ahora.

Pero eso no es lo quiero ahora. Quiero una habitación.

Como es de esperarse, con siete personas más, ahora estábamos apretados. Bueno, antes éramos seis personas en una sola habitación. Teniendo en cuenta a las dos personas montando guardia y las dos habitaciones añadidas, aún así estamos apretados. Quiero una nueva habitación pronto.

Cuando murmuré eso, una caja nueva apareció.

—¿Sí? ¿Qué es esta vez?

Al examinar la caja, [Como no fue suficiente para hacer una habitación nueva, háganla ustedes] estaba escrito en el fondo.
Dentro, habían tres picas nuevas.

 

<- Capítulo Anterior | Tabla de Contenidos | Siguiente Capítulo ->

Advertisement
Recommended Series
Advertisement
Advertisement